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Constitucionalismo retrógrado

El constitucionalismo cubano puede datarse desde 1812 con la promulgación de la Constitución para el imperio español, Cuba incluida. Joaquín Infante ante el fracaso de la Conspiración de Román de la Luz, prófugo, elaboró un proyecto constitucional republicano ese año. Al Estatuto Real de 1834 sustituir la Constitución de Cádiz, se redactó una Constitución Autonómica.

Hubo varias constituciones de la República en Armas. Guáimaro (1869), Baraguá (1878, sólo cinco artículos y adoptando la legislación anterior), Jimaguayú (1895) y por su mandato La Yaya (1897), la Constitución de Narciso López (1850) las precedió1.

El programa del Partido Revolucionario Cubano muestra madurez de pensamiento sobre las bases institucionales de la República deseada, principalmente las ideas martianas demócratas y republicanas, naturales en quien estudió a Locke, Montesquieu, Jefferson, Franklin, y admirador de las instituciones británicas, francesas y estadounidenses, que exclamó: Yo esculpiría en pórfido las estatuas de los hombres maravillosos que fraguaron la Constitución de los Estados Unidos de América;2 y para evitar copias irreflexivas: Por eso dura esta Constitución: porque, inspirada en las doctrinas esenciales de la naturaleza humana, se ajustó a las condiciones especiales de existencia del país a que había de acomodarse, y surgió de ellas.3

Consecuentemente la República nació con una Constitución moderna que refrendó derechos fundamentales: el hábeas corpus en el artículo 16; la libertad de expresión  en el artículo 25; los  derechos de reunión y de asociación se plasmaron en el artículo 28; y la libertad de movimiento se consagró en el artículo 29. Esos derechos-libertades —universales, indivisibles, sagrados e inalienables— constituyen los cimientos de la participación ciudadana y de la soberanía popular.

Los derechos en ella recogidos fueron proclamados por la Declaración Universal de Derechos Humanos 47 años después. El primer proyecto depositado en el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas para la elaboración de ésta fue presentado por la delegación cubana. Esas concepciones abrieron paso a la modernización y ampliación de reconocimiento de derechos en las primeras décadas republicanas y a la constitución de organizaciones de género, laborales, estudiantiles etc. que lucharon por ellos exitosamente.

Bajo ese amparo constitucional se desarrolló la República con las interrupciones causadas por intentos continuistas: Estrada Palma en 1906 originando la 2ª intervención estadounidense, Machado con su intento de prórroga de poderes, e intentos de cambio constitucionales efímeros.

La República nacida en 1902 no resultó exactamente por la que se había luchado, pero Cuba se incorporó a la comunidad internacional con personalidad jurídica, se neutralizó la anexión, se derogó la Enmienda Platt y las luchas de fuerzas progresistas y nacionalistas (constituyente primero, elecciones después) desembocaron en la Constituyente de la cual emergió la Constitución de 1940 como fruto de más de un siglo de tradición y una coincidencia con el pensamiento martiano impresionante.

Los asambleístas electos (77) representaban 9 partidos, el bloque gubernamental (incluía el Partido Socialista Popular, estalinista) 35, el bloque de la oposición 43. Resulta incierto que los aspectos progresistas de la Constitución se alcanzaron gracias a los estalinistas, fueron solo seis (7,8%).

La Constitución del 40 tiene las siguientes características:

Nacionalismo humano; justicia social solidaria; democracia de amplia participación; el sistema semi parlamentario impedía caudillismo; normativas para combatir el peculado, las malversaciones y otras corrupciones; sistema de educación libre, democrático y nacionalista, escuelas privadas permitidas pero asignaturas claves tienen que impartirse por docentes cubanos laicos; establecimiento de derechos fundamentales, anticipándose en 8 años a la Declaración Universal de los Derechos Humanos; limitación temporal de mandatos; proscripción de la pena de muerte excepto para militares por traición y adelantándose a su tiempo habla del matrimonio entre “cónyuges” sin mencionar género.

Para describir la República al 10 de marzo de 1952, previo al pustch batistiano, damos la palabra a Fidel Castro4:

“Os voy a referir una historia. Había una vez una República. Tenía su Constitución, sus leyes, sus libertades, Presidente, Congreso, Tribunales; todo el mundo podría reunirse, asociarse, hablar y escribir con entera libertad. El gobierno no satisfacía al pueblo, pero el pueblo podía cambiarlo y ya sólo faltaban unos días para hacerlo. Existía una opinión pública respetada y acatada y todos los problemas de interés colectivo eran discutidos libremente. Había partidos políticos, horas doctrinales de radio, programas polémicos de televisión, actos públicos, y en el pueblo palpitaba el entusiasmo”.

A confesión de partes…

La vigencia de la Constitución del 40 no llegó a tres mandatos presidenciales, a once años y cinco meses el auto bautizado y auto ascendido General Fulgencio Batista interrumpió−apoyado por minúsculos sectores políticos, el ejército y la delincuencia organizada estadounidense− el orden constitucional e implantó los llamados Estatutos Constitucionales auto otorgándose poderes omnímodos. “Electo” en elecciones no aceptadas por el País en 1955 restituyó la Constitución como fachada para un régimen despótico y corrupto, un “Estado de corte delictivo” lo llamó Enrique Cirules.

Derrocado Batista se dictó la Ley Fundamental otorgando al Consejo de Ministros los tres poderes, legislativo, ejecutivo y judicial: poder absoluto para Fidel Castro, Primer Ministro que designaba a los demás. Esa situación “provisional” duró 17 años causando miles de fusilados (menos del 10% “esbirros” batistianos) cientos de miles de presos y más de un millón de exiliados.

Este período se caracteriza por la inserción de Cuba al campo socialista, implicando compromisos en el orden económico, militar  y político. En lo económico se implantó la economía centralmente ¿planificada? y la integración al CAME5. En lo militar los soviéticos armaron, calzaron, vistieron, entrenaron, adoctrinaron y dieron información de inteligencia a más de un millón de elementos que derrotaron a quienes reclamaban la prometida restitución de la Constitución y su Ley Electoral, luego cobraron utilizando esas Fuerzas Armadas para sus intereses geopolíticos en cualquier lugar del mundo. En lo político significó  la implantación de una constitución calcada de la soviética, como en el resto del campo socialista.

Existen similitudes y diferencias entre el comportamiento de Fulgencio Batista y Fidel Castro. El primero sustituyó la Constitución por Estatutos Constitucionales que le concedieron amplísimos poderes, pero la restituyó en 1955 presionado y sin respaldo popular ni internacional, pues al contrario de lo que se afirma el gobierno estadounidense siempre lo tuvo “en la mira”: demoró 17 días en reconocer su gobierno, en Marzo del 58 le embargó todas las compras y asesoría militares y a fines de ese año lo amenazó de retirarle la representación de no renunciar inmediatamente6.

Fidel Castro en lugar de restaurar la Constitución plenamente dictó la Ley Fundamental vigente durante 17 años y luego implantó la copia soviética en 1976, obviamente no se cumplieron los pasos establecidos en los artículos 285 y 286 de la Constitución del 40, confeccionada por constituyentes electos libremente y aprobada en referendo libérrimo, por lo tanto aún legalmente en vigor. El argumento de la discusión y aprobación con noventa y tanto por ciento en 1976 es absurdo, pues a 17 años de gobierno unipersonal, fusilados, presos o exiliados los oponentes, con monopolio de los medios y las direcciones de las organizaciones políticas y de masas designadas por el propio poder unipersonal, con comisiones para filtrar las propuestas incómodas ¿De qué discusión democrática puede hablarse?

Las constituciones soviéticas (tres en setenta años) pudieron resultar pasos de avance tras el absolutismo zarista en Rusia, o la burocracia milenaria en nombre de un emperador invisible en China, pero no en Cuba, parte de la civilización occidental, heredera del republicanismo ateniense y romano, con la cultura enriquecida de los pensadores europeos y norteamericanos, más ese gran caudal que representa el más insigne pensador político y social hispanohablante: José Martí.

La constitución unipartidista, con preponderancia absoluta de un 5% de los cubanos afiliados a ese partido, sin división de los poderes del Estado, sin límites de tiempo a los mandatos, coartadora de derecho de opinión, asociación, información, generadora de autocracia, inmovilismo, burocracia y otros muchos males, representa una regresión histórica que ha repercutido desastrosamente en el deterioro socio económico que muestra el País, reconocido por el partido&gobierno en su último documento programático7, donde paradójicamente propone como remedio “más de los mismo”.

Como hasta el propio Carlos Marx en toda su obra establece la vinculación recíproca entre la base y la superestructura, en este caso las constitución y demás cuerpo legal existente, y tomando en cuenta el susodicho documento (aunque históricamente el partido&gobierno ha hecho poco caso de sus programas y legislación) puede adelantarse el análisis de dónde ha llevado a Cuba y su diáspora y las consecuencias de lo propuesto para el futuro por la gerontocracia en tránsito hacia el mutis final.

  1. ECURED.
  2.  Obras Completas t10 p183
  3. Ídem t4 p375
  4.  La Historia me absolverá. Edición digital (2003)
  5.  Consejo de Ayuda Mutua Económica, entelequia del “socialismo real” europeo.
  6.  Pérez Louis A. Cuba and the United States y prensa de la época.
  7.  Conceptualización del modelo económico y social cubano de desarrollo socialista (prólogo).

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